Todas las mañanas pienso lo afortunada que soy

Josefa

64 años

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Me llamo Josefa Aibar López, tengo 64 años y soy la presidenta de la Asociación de Pacientes Cardíacos y Anticoagulados Portuenses (ACAP), entidad miembro de FEASAN.

A los 30 años comencé a notar que me cansaba, así que fui a mi médico de Atención Primaria y me derivó al cardiólogo. Después de hacerme distintas pruebas, me diagnosticaron una estenosis aórtica grave.  A los 48 años noté que mis limitaciones estaban aumentando, así que decidí volver al hospital: la estenosis aórtica moderada comenzó a ser severa. Por ello, me implantaron una válvula metálica. Fue entonces cuando empecé a ser una paciente anticoagulada.

A mis 56 años sufrí un ictus hemorrágico. Me intervinieron de urgencia y sin garantías, porque decían que al estar anticoagulada tenía mucho riesgo. Al final, todo salió bien, pero me quedaron secuelas. Perdí la memoria totalmente. Volvía a ser pequeña.

“Perdía la memoria totalmente. Volvía a ser pequeña”

Los días en la UCI fueron difíciles. No me quería tomar la medicación, no reconocía a mi marido. De hecho, cuando llegué a casa no conocía a nadie de mi familia, ni a mi propio hogar. Y es que nuestro cerebro es como un disco duro y, en mi caso, se le borró la memoria.

Tuve que empezar a reeducar mi cerebro; no reconocía mi habitación, no sabía que hacer cuando me sentaba en el aseo… A la hora de comer, por ejemplo, me sentaban en la mesa y me lo comía todo sin ser consciente que los demás tenían que comer; quitaba los cubiertos a cualquiera; cuando echaba agua en el vaso, hasta que no rebosaba no lo retiraba… Vestirme también era un problema, me ponía la ropa del revés y los colores no me combinaban.

Para intentar superar estas complicaciones, decidí comprar una pizarra. Lo primero que puse en ella es “mirar la ropa” una vez que me levantaba. Cuando cocinaba escribía todos los ingredientes que necesitaba en la pizarra y los tachaba con una cruz a medida que los iba echando (aunque, a veces, no me salían muy bien las comidas).

Todavía me cuesta entender las cosas y tengo que preguntar a la gente de mi alrededor para que me expliquen las cosas de una manera que pueda entenderlas.

Llevo una dieta equilibrada, tomo mi medicación para el colesterol y cuando tengo dolores bastante fuertes me tomo analgésicos. También tomo colágenos por las mañanas y mis cinco comidas al día. Sigo mi tratamiento anticoagulado sin problemas. Soy una paciente muy obediente.

Los médicos son parte de mi vida, pero también la asociación. No soy persona de estar en casa. Antes de sufrir el ictus, trabajaba todo el día en el negocio familiar, después decidí involucrarme más en la asociación.  

A veces tengo miedo de que vuelva a repetirse. Pero siempre hay que mirar hacia delante, siempre, siempre, siempre porque la vida es muy bonita.