Interacciones de los anticoagulantes orales

Es difícil enseñar a los pacientes anticoagulados a saber qué fármacos pueden o no pueden asociar a los anticoagulantes orales.

Es difícil porque:

  • Continuamente aparecen nuevos fármacos que, si bien no aportan nada nuevo, son recetados como mejores.
  • Continuamente cambian de nombre y los pacientes tienen dificultad para retener los nombres, sobre todo de los genéricos.
  • Porque conocer las interacciones y evitarlas en la medida de lo posible forma parte del saber médico.
  • Las Asociaciones de pacientes anticoagulados, las webs sobre anticoagulación, las webs de profesionales no son coincidentes en sus listados, algunos de ellos sin bases científicas.
  • No están escritas todas las interacciones que existen, pero esto no quiere decir que, porque no están escritas, no existan.

Según esto, ¿qué puede hacer el paciente anticoagulado? Informarse y hacer un uso racional de los medicamentos.

  • Pedir por escrito las instrucciones de cómo tomar el fármaco que le recetan: a qué hora, cuántas veces al día, cuántos días.
  • Saber si hay que tomarlo por la mañana o por la noche, antes, durante o después de comida, junto a otros fármacos o se necesita dejar pasar un tiempo.
  • Saber que los fármacos sólo han de ser tomados con agua, nunca en seco o con zumos: si se toman sin agua pueden quedar pegados en el esófago; si se toman con zumos se puede alterar el fármaco.
  • Nunca se pueden tomar con antiácidos o protectores gástricos, pues algunos fármacos pierden totalmente su efecto.
  • Los fármacos que se toman dos o tres veces al día han de ser espaciados de forma equilibrada; en caso contrario, se pueden sumar los efectos produciendo un efecto contrario.
  • Los fármacos antidepresivos e hipotensores deben ser tomados de forma continuada para que su efecto permanezca en el tiempo.
  • Si un fármaco sienta mal hay que tratar de saber de cual se trata para retirarlo: en la mayoría de las ocasiones, se puede cambiar por otro.
  • Cuantos más fármacos se toman, más interacciones se producen y más efectos secundarios aparecen.
  • Muchos fármacos de libre dispensación en farmacia que se administran para afecciones menores “no curables” pueden sumar sus efectos a los que ya se están tomando y ser responsables de problemas que podían haberse evitado.
  • Fármacos que pueden ser asociados con los anticoagulantes orales, pueden provocar efectos indeseables si se aumenta mucho la dosis.
  • Los analgésicos se toman para calmar el dolor y sólo se toman si existe dolor (salvo casos excepcionales).
  • Los antiinflamatorios NUNCA pueden ser asociados a los anticoagulantes orales ni usados como analgésicos: esto es común a TODOS los antiinflamatorios.
  • Muchos fármacos que no pueden ser usados junto con los anticoagulantes orales, pueden ser substituidos por otros ( a veces pertenecientes a la misma familia) con la misma acción.
  • Los fármacos que disminuyen la tasa de colesterol no deben ser tomados de forma crónica porque poseen efectos secundarios muy graves por ellos mismos: hay que tener en cuenta que el colesterol es necesario para funciones básicas de nuestro organismo.

Para más información, consultar Manual del Anticoagulado.

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